¿Cómo tener un sistema eficiente?
Primero: entender qué significa ser eficiente: ser capaz de desarrollar con normalidad las actividades diarias desarrolladas en mi sistema, demandando la menor cantidad posible de energía de la red eléctrica, limitando de ese modo las emisiones contaminantes a la atmósfera, aumentando por tanto la sostenibilidad del planeta.
¿Por qué debemos demandar menos energía de la red eléctrica?
- Porque dicha red tiene una capacidad limitada, por desgracia no adaptada a los altos niveles de demanda existentes hoy en día.
- Porque la generación de dicha energía supone la utilización de grandes cantidades de materia prima, las cuales escasean cada vez más, y para cuyo abastecimiento dependemos en gran medida de otros países, no comunitarios y de gran inestabilidad.
- Porque la transformación de dicha materia prima en energía eléctrica supone la emisión de miles de toneladas de gases contaminantes a la atmósfera, con todas las consecuencias negativas que de sobra conocemos.
- Porque, evidentemente, supone un importante ahorro económico, que beneficia a todos
En resumen: ser eficiente en el consumo energético significa una importante mejora, tanto cualitativa como cuantitativa.
Segundo: hacernos la pregunta: ¿quiero realmente tener un sistema eficiente?
Antes de precipitarnos a dar una respuesta afirmativa a esta pregunta, debemos analizar los siguientes aspectos a tener en cuenta:
- Tener un sistema eficiente significa ahorro a corto, medio y largo plazo, pero con total seguridad significará también una inversión inicial. No un gasto, sino una inversión.
- Llegar a tener un sistema eficiente es el resultado de un proceso dinámico, que es más que seguro que nos llevará un tiempo. Ser eficiente no se consigue de un día para otro…
- Para conseguir el objetivo de tener un sistema eficiente, vamos a tener que ser analíticos y auto críticos con los procesos que llevamos a cabo a diario en nuestro sistema.
- Por último, debemos ser conscientes de que siempre vamos a tener que modificar ciertos hábitos o pautas relacionadas con dichos procesos de nuestro sistema. No existe ninguna solución “mágica” que nos proporcione el ahorro y la eficiencia que buscamos. Existe gran cantidad de soluciones que contribuyen a generar ese ahorro, pero siempre con nuestra colaboración…
Si tras considerar estos puntos, mantenemos nuestro interés en ser eficientes, entonces pasamos al siguiente paso:
Tercero: entender el concepto de sistema.
Entendemos por SISTEMA al espacio conjunto donde se desarrollan las actividades diarias. Es el resultado de agrupar y relacionar todas las distintas partes que influyen en el consumo de la energía eléctrica, y que por tanto necesitarán de análisis por separado:
- Energía eléctrica suministrada por la compañía en el Pcc (punto de conexión a la red).
- Energía eléctrica consumida por nuestro equipamiento para desarrollar los procesos necesarios. Evidentemente, no va a ser igual!
- Nuestro equipamiento: distintos grupos de equipos, máquinas o aparatos utilizados para desarrollar nuestros procesos.
- El edificio físico donde tienen lugar nuestros procesos, y en concreto la instalación eléctrica por la que circulará nuestra energía eléctrica
- Los propios procesos que tiene lugar. Tanto a nivel de equipamiento, como a nivel humano.
Teniendo en cuenta este desglose de partes que constituyen nuestro sistema, debemos sacar nuestras dos primeras conclusiones:
- Cualquier sistema constará de estas partes, las cuales deberán analizarse, independientemente del tamaño. Tan sistema es nuestro hogar, como una industria pesada o un hospital.
- Todo sistema es el resultado de combinar todas las partes. Todas ellas son igual de importantes y requieren de análisis.
Cuarto: conocer a fondo nuestro sistema
Si ya hemos llegado a este paso, es el momento de abandonar la reflexión previa y pasar a la acción, para lo cual debemos, o bien nosotros o bien nuestro consultor energético, seguir los tres pasos fundamentales para conseguir nuestro objetivo de ser eficientes:
Quinto: tomar medidas.
Ésta es la parte final, para lo cual habremos tenido que pasar por todos los pasos previos. Deberemos ahora valorar las distintas propuestas que hayan surgido como resultado de nuestro estudio, a nivel de:
- Modificar pautas de consumo tanto humanas como de nuestros equipos.
- Sustitución de equipos por otros con mayor grado de eficiencia (mismo rendimiento, menor consumo energético).
- Instalación de elementos de control del consumo energético, para asegurarse de que se consuma únicamente la energía necesaria.
- Instalación de equipos que mejoren la calidad de la energía eléctrica consumida en nuestro sistema, con el fin de eliminar pérdidas innecesarias, presentes en la gran mayoría de las instalaciones.
En todos los casos, se deberá analizar el coste de la inversión, el ahorro energético asociado a la misma, lo cual nos llevará a conocer el periodo de amortización de dicha inversión.
Debemos tener bien claro, que sea cual sea dicho periodo de amortización, estaremos siendo eficientes y por tanto contribuyendo a la sostenibilidad del planeta, desde el primer día que implantemos la primera medida de mejora.