En el pasado las instalaciones de iluminación interior carecían de sistemas de control automáticos, dependiendo el tiempo que estaba encendida la iluminación no de la necesidad existente, sino de la acción por parte de los usuarios. Este hecho hacía que la iluminación estuviera encendida mucho más tiempo del que realmente se necesitaba, con el consiguiente derroche innecesario de energía eléctrica. 
Con el tiempo comenzaron a desarrollarse soluciones para automatizar los encendidos y apagados, disponiendo hoy en día de un extenso abanico de posibilidades para conseguir que la iluminación trabaje solo cuando es realmente necesario y maximizando la eficiencia energética de las instalaciones de iluminación.
El hecho de que una instalación disponga de los sistemas apropiados de control y regulación de iluminación interior es de suma importancia, ya que con ellos conseguimos:
Además, dichos sistemas de control y regulación en iluminación son una inversión de corto período de amortización, aproximadamente unos 2 años, lo que quiere decir que la propiedad que invierta en ellos compensará dicha inversión con los ahorros en las facturas eléctricas de los 2 años siguientes, período muy reducido comparándolo con la vida útil de la instalación, por lo tanto los sistemas de control y regulación de iluminación interior son una inversión de máxima rentabilidad.
La implantación de dichos sistemas es un hecho ya obligatorio en determinados reglamentos y normativas actuales, como es el caso del Código Técnico de la Edificación de obligado cumplimiento desde Marzo del 2007, el cual en uno de sus Documentos Básicos de Ahorro de Energía, en concreto el “HE 3: Eficiencia Energética de las instalaciones de iluminación”, especifica dichos sistemas de ahorro de energía.